Arsenal y Roma no faltarán en el bombo de octavos

Los principales focos de interés en esta última jornada de la fase de grupos de la Champions League apuntaban al Arsenal y a la Roma, los dos grandes nombres que todavía podían quedarse fuera de octavos y protagonizar la que hubiera sido la sorpresa negativa de la liguilla. Y, de paso, le habrían alegrado a más de uno el cruce de octavos… El Sporting de Braga era el equipo que aspiraba a dejar fuera a los gunners, mientras que el Basilea era quien esperaba un carambola para eliminar a los giallorrossi. En ambos casos, no obstante, era difícil el milagro.
Especialmente en lo que respecta al Basilea, que para empezar debía ganar en Múnich. Pero un gol de Tymoshchuk y dos de Ribery, que se estrenaba así esta temporada (aún no había visto puerta el galo por culpa de las lesiones) pusieron a los suizos en su sitio, que es la Europa League. Por su lado, la Roma fue ganando durante casi todo el partido al Cluj con un gol de Borriello, pero en la recta final Traoré puso el 1-1 definitivo. Suficiente para los italianos.
El Arsenal, por su lado, comenzó haciendo los deberes adelantándose al Partizánde Belgrado a través de un penalti materializado por Van Persie, pero Cléo empató y puso el corazón del Emirates en un puño. La superioridad londinense, de todos modos, era evidente, y quedó reflejada en el marcador final gracias a la puntería de Walcott y Nasri, que sigue en racha. Igualmente, el Arsenal hubiera pasado pues el Braga cayó en Donetsk por 2-0 (Rat y Luiz Adriano).
En el grupo más insulso de todos, pues nada había en juego, el Marsella se dio el gusto de derrotar al Chelsea con un solitario gol de Brandao. Los blues siguen sin levantar cabeza y el puesto de Ancelotti cada vez está más en entredicho. Por su lado, el Spartak derrotó 1-2 al Zilina en un partido que empezó tarde por altercados en la grada. Por último, el Ajax firmó su clasificación para la Europa League con una brillante victoria en San Siro ante el Milan merced a las dianas de De Zeew y Alderweireld. Buen regalo para Frank De Boer, que debutaba en el banquillo ajacied.





