Aprender a competir lejos del Camp Nou

Barcelona - Manchester United

Hay una estadística que inquieta a Pep Guardiola. Un dato que ha martilleado en su cabeza desde el pasado 20 de marzo: el bloque que ganó la segunda Copa de Europa en 2006 siempre cayó eliminado en Champions jugando el partido de vuelta como visitante. Sin tener en cuenta las fases previas, muchas de las estrellas del actual Barça nunca han ganado un cruce con el factor campo en contra. Tres equipos ingleses, Chelsea, Liverpool y Manchester United, fueron los verdugos en las cuatro últimas campañas.

El heredero de aquel Barcelona tiene la obligación de superar la histórica debilidad azulgrana lejos del Camp Nou si quiere llegar a la final de Roma. Sus dos próximas eliminatorias se decidirán en campo contrario.

La primera de ellas en el Allianz Arena, el nuevo coliseo de uno de los equipo con más solera del viejo continente: el Bayern de Múnich. Tras perderse la edición del año pasado, el conjunto bávaro ha vuelto a la Liga de Campeones para recuperar el prestigio perdido. El equipo de Jürgen Klinsmann no tiene la solidez defensiva que ha caracterizado al club desde siempre, pero dispone de una efectividad goleadora que compensa con creces la debilidad de la retaguardia.

Lahm por la izquierda y Lell u Oddo por la derecha son buenos carrileros, pero tienen problemas para hacer el balance defensivo cuando el equipo contrario recupera el balón. La medular, muy rocosa, suele ayudar a parar los contraataques, aunque la falta de un mediocentro puro suele notarse. Van Bommel es un fijo por el medio, mientras que su pareja de baile suele variar. En ocasiones el central Demichelis ejerce el rol de pivote defensivo.

En ataque, las dos bandas son propiedad de dos jugadores con características muy diferentes. Ribéry, muy técnico, es el futbolista más creativo de la plantilla. Schweinsteiger cumple el perfil del típico interior teutón: poderoso, vertical y con mucha llegada. En punta, no disponen de Klose pero recuperarán al temible Luca Toni justo para jugar en el Camp Nou.

La inseguridad general que transmite la defensa bávara puede ser el punto débil por el que más daño puede hacer el Barcelona. Sin embargo, no puede descuidar la defensa, que deberá actuar con orden y agresividad. Se presupone la titularidad de Piqué, único central con suficiente presencia física para secar a Toni. La pareja de baile del veloz Podolski debería ser Puyol, pues Márquez ha pecado en los últimos meses de falta de aceleración.

Sacrificar al azteca supone perder la posibilidad de sacar el balón jugado desde la zaga. Sin embargo, no hay razón para pensar que las estrellas azulgranas no dominarán el balón durante los 180 minutos; su centro del campo es muy superior. Xavi e Iniesta formarán parte de la dominante medular, al igual que Henry, Eto’o y Messi serán los tres delanteros. Con la camiseta azulgrana ninguno de ellos ha ganado una eliminatoria resuelta fuera de casa. Una nueva meta que el Barcelona de los récords está dispuesto a alcanzar.

Escrito por Jordi Angles Farre el 30 marzo, 2009 | ningún comentario
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